Ningún libro
de la literatura del mundo ha sido más
cuidadosamente examinado que la Biblia. Ha soportado los ataques más severos de
sus enemigos, y a pesar de ello permanece.
Ha consolado y guiado a multitudes a
través de los siglos, haciendo real a Dios en sus vidas, y hoy en nuestro
tiempo continúa hablando con autoridad persuasiva a personas de todas las
clases sociales, ricos, pobres clase media, hombres, mujeres, jóvenes,
ancianos, de cualquier país de cualquier raza. Una y otra vez la Biblia hace efectiva su
autoridad sobre a todos aquellos que escuchan y responden a su llamado con fe.
Nos ayuda a
entendernos a nosotros mismos, quienes somos de dónde venimos, y que clase de
vida debemos vivir.
Ningún otro
libro trata tan completa y honestamente nuestros problemas espirituales y morales, nuestra debilidad y pecados
nuestras ansiedades y temores nuestra necesidad de redención.
Ningún otro
libro habla tan claramente del propósito de la creación y de nuestro destino
final.
La biblia es
un relato del encuentro de Dios con el género humano. El antiguo testamento
empieza con un relato de la creación, que la mayoría de los expositores y
comentaristas afirman que:
“No pretende
ser una descripción científica, su propósito es teológico, es el de fundamentar
el orden creado sobre la voluntad de Dios, soberana, libre y llena de amor."
El clímax del relato de
la creación culmina con la creación del hombre y la mujer, creados a la imagen
de Dios, dotados de capacidades dadas por Dios por medio de las cuales debemos
vivir en comunión con él, a contuniación se nos relata el trágico acto de
rebelión humana como fuente de pecado y la maldad del hombre. El resto del A.T.
refiere a las acciones poderosas de Dios para redimir a la raza humana. La
historia de Israel como pueblo escogido de Dios, es el registro preparatorio de
la revelación de Dios con miras a la suprema revelación en la vida, muerte y
resurrección de Cristo Jesús.
En Cristo Jesús el
encuentro divino&humano, la
Palabra de Dios, el poder por el cual Dios creo el mundo y a
través del cual se revela a sí mismo, se hizo carne, los Evangelios narran la
vida de cristo su muerte expiatoria y su resurrección triunfante, como la más
clara, completa y final revelación de Dios mismo al mundo. El resto del N.T.
preserva el relato de cómo los apóstoles, en obediencia al mandato de Cristo,
salieron a todo el mundo con el mensaje de la gracia redentora de Dios.
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