En
vista de la extendida negación de la deidad de Cristo, resulta de lo más
importante estar perfectamente informados de la prueba bíblica de ella.
1.
En el Antiguo Testamento. Algunos han mostrado inclinación a negar que el Antiguo
Testamento contenga predicciones de un Mesías divino; pero esta negación es
completamente insostenible en vista de pasajes como Sal 2: 6-12 (Heb. 1: 5);
45: 6, 7 (Heb. 1: 8, 9); 110: 1 (Heb. 1: 13); Isa. 9: 6; Jer. 23: 6; Dan. 7:
13; Miq. 5 2; Zac. 13: 7; Mal 3: 1.
2.
En los escritos de Juan y Pablo. Se ha encontrado
que es completamente imposible negar que tanto Juan como Pablo enseñan la
deidad de Cristo. En el Evangelio de Juan se encuentra el más elevado concepto
de la persona de Cristo tal como lo revelan los siguientes pasajes Juan 1 :
1-3, 14, 18; 2 : 24, 25; 3 : 16-18, 35, 36; 4 : 14, 15 ; 5 : 18, 20, 21, 22,
25-27; 11 : 41-44; 20 : 28 ; I Juan 1 : 3 ; 2 : 23 ; 4 : 14, 15; 5 : 5, 10-13,
20. Un concepto parecido se encuentra en las epístolas paulinas y en la Carta a los Hebreos, Rom. 1
: 7; 9 : 5 ; I Cor. 1 : 1-3 ; 2 : 8 ; II Cor. 5 : 10; Gál. 2 : 20 ; 4 : 4 ;
Fil. 2 : 6 ; Col. 2 : 9 ; I Tim. 3: 16; Heb. 1: 1-3, 5, 8; 4: 14; 5 : 8, etc.
Los críticos eruditos tratan de varias maneras de escapar de la doctrina que
claramente enseñan estos escritos, por ejemplo, negando la historicidad del
evangelio de Juan y la autenticidad de muchas de las epístolas de Pablo ;
considerando las explicaciones de Juan, Pablo y Hebreos como interpretaciones
infundadas.
3.
En los sinópticos. Algunos sostienen que los
sinópticos son los únicos que nos proporcionan un verdadero retrato de Cristo.
Dicen que ellos dibujan al Jesús humano y en verdad histórico tal como se le
contrasta con la figura idealizada del cuarto evangelio. Pero es de perfecta
evidencia que el Cristo de los sinópticos es tan verdaderamente divino como el
Cristo de Juan. Sobresale como una persona por completo sobrenatural, Hijo del
Hombre e Hijo de Dios Su carácter y obras justifican lo que dice ser. Nótense
en particular los siguientes pasajes: Mat. 5: 17; 9: 6; 11: 1-6, 27; 14: 33;
16: 16, 17; 28: 18; 25: 31 y siguientes; Marc. 8: 38, y muchos pasajes
similares y paralelos.
4.
En la conciencia misma de Jesús. En años
recientes ha habido una tendencia a regresar a la conciencia propia de Jesús, y
a negar que él fuera consciente de ser el Mesías o el Hijo de Dios.
Naturalmente, no es posible tener conocimiento alguno de la conciencia de
Jesús, sino es por medio de sus palabras, tal como están consignadas en los
Evangelios; y siempre es posible negar que expresan en forma correcta el
pensamiento de Jesús. Para aquellos que aceptan el testimonio del evangelio no
puede caber duda del hecho de que Jesús fue consciente de ser el verdadero Hijo
de Dios. Los pasajes siguientes dan testimonio de esto : Mat. 11 : 27 (Luc. 10
: 22) ; 21: 37, 38 (Marc. 12 : 6 ; Luc. 20: 13) ; 22 : 41-46 (Marc. 13 : 35-
37; Luc. 20: 41-44) ; 24: 36 (Marc. 13 : 32) ; 28: 19. Algunos de estos pasajes
testifican la conciencia mesiánica de Jesús; otros al hecho de que era
consciente de ser el Hijo de Dios en el sentido más eminente. Hay varios
pasajes en Mateo y Lucas en los que El habla de la primera persona de la Trinidad como "mi
Padre", Mat. 7: 21; 10:32,
33; 11:27; 12:50; 15:13; 16:17;
18:10, 19, 35; 20:23; 25:34; 26 : 29, 53 ; Luc. 2:
49; 22: 29; 24: 49. En el Evangelio de Juan la conciencia de ser el verdadero
Hijo de Dios resalta mucho más en pasajes como los siguientes: Juan 3: 13; 5:
17, 18, 19-27; 6: 37-40, 57; 8: 34-36; 10: 17, 18, 30, 35, 36, y otros pasajes.
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