lunes, 1 de julio de 2013

Segunda Venida

Existen diferentes posturas teológicas:

  • Espiritualido
  • Postmilenario
  • Amilenario 
  • Premilenario
Podemos estudiar cada uno de ellos:



ESPIRITUALIZADO:

  • No hay regreso literal
  • Se identifica con el avance de la iglesia
  • Se introdujo el día de Pentecostés
  • Completada con la caída de Jerusalén.


POST-MILENARIO

  • Popular entre los teólogos después de la Reforma
  • El mundo entero será cristianizado .
  • Jesús vendrá después del milenio.

AMILENARIO
  •  No hay reino milenario
  •  Todas las profecías respecto al reino se cumplen en la iglesia.
  •  Agustín fue su precursor 

PREMILENARIO

  •  Venida de Cristo literal.
  • Instituirá un reino de 1000 años.
  • Cumplimiento literal de profecías y pactos


sábado, 29 de junio de 2013

Tener al Espíritu Santo en nuestras vidas

Cuando creemos en el Señor Jesús como nuestro Salvador, reconociendo nuestro pecado, el nos salva y recibimos el don del Espíritu Santo, el Señor Jesús es nuestro nuevo propietario y como nuestro dueño nos imprime el sello, aquel que nos ha sellado a nosotros tiene poder suficiente para guardar a cada uno de Sus ovejas hasta el día de la redención y todavía no tenemos nuestra herencia gloriosa; pero ya tenemos la prenda.

jueves, 27 de junio de 2013

QUIEN Y COMO RECIBE EL ESPIRITU SANTO

Nadie puede creer en el Señor Jesús sin que también reciba al E.S.
·        Pedro predico en pentecostés arrepentimiento y perdón de los pecados y añade “y recibiréis el don el Espíritu Santo hec. 2:38
·        Pedro les contestó:
–Volveos a Dios y bautizaos cada uno en el nombre de Jesucristo,  para que Dios os perdone vuestros pecados y recibáis el don del Espíritu Santo.
·        Pablo en el texto de corintios afirma que después de haber oído la palabra de verdad, el Evangelio y después de haber creído, fueron sellados con Espíritu Santo de la promesa, se puede decir que en este pasaje, el apóstol Pablo nos da el orden
1.     Ellos oyeron el Evangelio
2.     Lo creyeron (se arrepintieron)
3.     Recibieron el Espíritu Santo

·        Podemos pues afirmar que “La dadiva del Espíritu Santo es pues la respuesta de Dios a la fe”.
En el libro de los hechos se nos relata un aspecto diferente dice que Pedro oro por ellos y les impuso las manos y recibieron el E.S.
-         El libro de los Hechos nos relata la historia de la transición a una nueva época y hallamos en este libro de los hechos de los apóstoles sucesos que son extraordinarios y que pertenecen solamente al tiempo de transición
·        Sabemos que el gran plan de Dios era formar de los judíos y Gentiles el Cuerpo de Cristo “la iglesia”. Pero este plan no se había revelado aún a los hombres. En el libro de los Hechos de los Apóstoles vemos cómo Dios pone por obra este Su plan y propósitos escondidos, paso por paso. Nosotros entendemos hoy en día m que la Iglesia recibió su fundación en el día de Pentecostés; pero a los ojos de las gentes, en aquél entonces, era todavía enteramente escondida la iglesia, como era según el plan de Dios.
·        Los hechos de los apóstoles empiezan con el llamamiento de arrepentimiento para Israel. después de haber rechazado Israel la última invitación, Dios va un paso adelante en el cumplimiento de Su propósito escondido de bendición. y quiere edificar su iglesia de Samaria y de las naciones que hasta ahora no se había llamado aún a nadie.
·        Después de apedreamiento de Esteban se levantó una gran persecución contra la Iglesia en Jerusalén. Dios la usó para enviar a Felipe con el mensaje de paz a Samaria, rivales con los judíos en cuanto a lugar de adoración.  ¿continuaría esta rivalidad entre judíos y samaritanos?
·        Cuando llegaron las nuevas a Jerusalén, de que Samaria  había recibido la palabra de Dios, Pedro y Juan fueron enviados a Samaria para ver lo que el Señor había obrado allí. Y se dieron cuenta que faltaba lo más esencial.
·        Cuando el día de Pentecostés Dios testifico a los Judíos “arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo y recibiréis del don del Espíritu Santo” (Hec. 2:38) ocurrió así y los creyentes en Jerusalén fueron bautizados por un Espíritu en un cuerpo. Sin embargo cuando los de Samaría fueron bautizados, el Espíritu Santo no vino sobre ellos, y por tanto,  no eran añadidos a aquel un cuerpo. El Señor detuvo el don del Espíritu Santo y por consiguiente la incorporación de estos creyentes hasta que los Apóstoles vinieron de Jerusalén y se realizo la unión de los dos grupos según Su voluntad. ambos grupos tenían que aprender que Jerusalén con su templo y Samaria con el monte Gerizim, había llegó a su fin. Un nuevo cuerpo empezó. La adoración había de ser en el Espíritu y en verdad (Juan 4:23) 23 Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán conforme al Espíritu de Dios y a la verdad. Pues así quiere el Padre que le adoren los que le adoran. Lo que los apóstoles hablaron en samaria no se nos detalla solamente nos comunica el resultado final, que los Apóstoles oraban por ellos, a fin de que recibiesen el Espíritu Santo y les pusieron las manos encima. Dios detuvo la promesa del Espíritu Santo hasta que la hostilidad entre estos dos grupos se había eliminado
·        Por lo tanto podemos afirmar que se trata de un caso excepcional, que está en relación con los caminos de Dios en el tiempo del desarrollo de Su Iglesia.
·        Los gentiles son incorporados a la iglesia. En todas estas obras del Señor, Pedro ocupa el sitio prominente como instrumento usado por el Señor, el abrió la puerta de la gracia, el día de Pentecostés primeramente a los judíos Hec. 2,3 y luego a los Samaritanos, Hec 8. Sin embargo, cuan poco pensaba Pedro, que también la pared entre judíos y paganos iba a derrumbarse y que él tenía que abrir esa puerta, tres veces había de mostrarle el vaso (semejante a un lienzo) y decirle lo que Dios limpio no lo llames tú común.
·        Lo que Dios junto en aquel lienzo, Pedro no lo habría juntado, y que Dios quería juntar de este modo Su iglesia de Judíos y Paganos, esto era contrario a su concepto  sentimiento judaicos-. Por tanto él se opuso también al Señor con un “no” y “nunca”.  Pedro tenía que aprender que Dios no hace acepción de personas
·        En aquel entonces los creyentes, sin embargo lo había de aprender paso por paso
HECOS 10:34-36 34 Pedro comenzó entonces a hablar, diciendo:
–Ahora entiendo que verdaderamente Dios no hace diferencia entre una persona y otra 35 Dios acepta a quienes le reverencian y hacen lo bueno, cualquiera que sea su nación. 36 Dios habló a los descendientes de Israel anunciando el mensaje de paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos.

ROMANOS 10:12 No hay diferencia entre judíos y no judíos, pues el mismo que es Señor de todos da con abundancia a cuantos le invocan.

HEC. 10.43 Y 44 Todos los profetas habían hablado ya de Jesús y habían dicho que quienes creen en él reciben por su mediación el perdón de los pecados
Los no judíos reciben el Espíritu Santo
44 Aún estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo vino sobre todos los que escuchaban el mensaje.


·        Sin oración sin imposición de manos , sin ser bautizados, previamente, sencillamente por recibir el mensaje con fe recibieron el E.S. Ga. 3:5 Cuando Dios os da su Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿por qué lo hace? No en virtud del cumplimiento de la ley, sino porque habéis aceptado el mensaje de la fe.
EN VIAJE DE Pablo a Éfeso hallo a los discípulos de Juan (el bautista),  Pablo durante la conversación con ellos vio que les faltaba algo y les pregunto ¿habéis recibido el E.S. después de que creísteis y le contestaron “antes ni aún hemos oído si hay Espíritu Santo. (Ellos no sabían que el E.S. estaba en la tierra)
·        Pablo les impuso las manos en la plenitud de autoridad apostólica. Y el Espíritu Santo vino sobre ellos
·        Algunos podemos pensar que si Pablo hizo esto que también nosotros podemos hacerlo, pero los apóstoles tenían posición, tarea y servicios especiales en la edificación de la iglesia de Dios y que Dios les invistió de una autoridad y poder especiales.
·        Este párrafo contiene también la información notable de un rebautismo. Los doce varones ya se habían bautizado una vez, por el bautismo de Juan y no aquel bautismo que el Señor había ordenado y por tanto habían de bautizarse de nuevo en el nombre del Señor Jesús 
Dios no nos ha comunicado por qué Pablo fue guiado de este modo y porqué el Señor retuvo Su Espíritu por tanto tiempo. Lo que Pablo había de hacer aquí se asemeja mucho a lo que Pedro hizo en Samaria. Parece que también aquí las intenciones del Señor eran semejantes a las de Samaria. Hemos visto como la iglesia se desarrolla primero es predicado el evangelio a los judíos luego a los samaritanos y más tarde a los gentiles. Pedro estaba al frente como instrumento usado por el Señor. Pero ahora hallamos que Pablo es llevado al frente para la revelación del plan de Dios y para el cumplimiento de la Palabra de Dios.
En el ministerio de Pablo vemos como el Enemigo usaba especialmente a los judíos, y no solamente a los judíos de afuera, sino sobre todo también a los elementos inclinados al judaísmo dentro de la iglesia, para atacar continuamente el apostolado de Pablo y de considerarle inferior a los otros apóstoles. 

martes, 25 de junio de 2013

El ESPIRITU SANTO QUE MORA EN NOSOTROS

El apóstol Juan podía afirmar de Jesús que lo había visto con sus ojos y palpado con sus manos 1ª Juan 1:1. Pero al E.S no se puede palpar con las manos. No se pueden apoderar de Él, las manos de los pecadores, si fuera así “lo volverían a clavar en la cruz”,  el E.S. mora en los hombres que han sido limpiados de sus pecados por la sangre de Jesucristo.
Al principio querían destruir las moradas del E.S. Pero no podían matar al Espíritu. Hec. 7 :51, 55 , 59 ,
51 “Pero vosotros –siguió diciendo Esteban– siempre habéis sido tercos y tenéis oídos y corazón paganos Siempre estáis en contra del Espíritu Santo sois igual que vuestros antepasados.
55 Pero él, lleno del Espíritu Santo miró al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios.
59 Mientras le apedreaban, Esteban oró diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu.”
Y el Señor ha dicho en Jn. 14 :16
6-17 Y yo pediré al Padre que os envíe otro defensor el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con vosotros. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero vosotros lo conocéis, porque él está con vosotros y permanecerá siempre en vosotros.
Pero ¿es que no estaba presente ya el E.S.?
 Pero os digo la verdad: es mejor para vosotros que me vaya. Porque si no me voy, el defensor no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Cuando él venga, mostrará claramente a la gente del mundo dónde está la culpa, dónde la inocencia y dónde el juicio  Juan 16 7,8
·        ¿Pero no estaba ya presente el E.S.? ciertamente pero obraba desde los cielos
·        En el A.T. vino sobre los hombres a fin de habilitarles para determinadas tareas y asuntos JUECES 3:10  10 el espíritu del Señor vino sobre  Otoniel, que acaudilló a los israelitas; salió a la batalla y el Señor le dio la victoria sobre Cusán-risataim
·        En el N.T. se habla del Espíritu que mora en vosotros
·        La diferencia está en las palabras “sobre” y” en “
·        La permanencia del E.S. en nosotros si dependiera de nuestra fidelidad ya hace mucho tiempo que le habríamos extrañado, pero no es la consecuencia de nuestra obra sino de la Suya.
·        Ya no tenemos que pedir por el derramamiento de su Espíritu. Al igual que no tenemos que pedir por la venida del Mesías porque ya ha venido Juan 14:16
16-17 Y yo pediré al Padre que os envíe otro defensor el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con vosotros. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero vosotros lo conocéis, porque él está con vosotros y permanecerá siempre en vosotros.
·        En su palabra él dice que nos ha dado Su Espíritu Santo y nos ha ungido y nos ha sellado y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
 22 Nos ha marcado con su sellos y ha puesto en nuestro corazón el Espíritu Santo como garantía de lo que vamos a recibir. 1ª Cor 1:22
13 Y también vosotros, cuando oísteis el mensaje de la verdad, la buena noticia de vuestra salvación, y creísteis en Cristo, fuisteis unidos a él y sellados como propiedad de Dios por medio del Espíritu Santo que él había prometido 14 El Espíritu Santo es la garantía de que recibiremos la herencia que Dios nos ha de dar cuando haya completado nuestra redención, para que él sea alabado por su grandeza. Ef. 1:13,14.

·        En vez de orar por el derramamiento, nosotros debemos dar gracias por la dádiva de Su Espíritu que nos guía y nos ayuda en la flaqueza para pedir conforme a la voluntad de Dios.

lunes, 24 de junio de 2013

La persona del Espíritu Santo

El E.S. es una persona exactamente como el Padre y el Hijo. Y también es verdadero Dios. Pedro podía afirmar en Hec. 5 3-4
Pedro le dijo:
–Ananías, ¿cómo dejaste que Satanás entrase en tu corazón para que te hiciera mentir al Espíritu Santo quedándote con parte del dinero que te pagaron por el terreno? ¿Acaso el terreno no era tuyo? Y puesto que lo vendiste, ¿no era tuyo el dinero ¿Cómo se te ocurrió hacer eso? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Sin embargo el E.S. claramente se distingue del Padre y del Hijo, por ejemplo en el mandamiento del bautismo dice el Señor “bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”

Cuando decimos que El es “persona”, usamos esta palabra para dirigirnos a El que es “Dios y Espíritu”, por no encontrar otra mejor y más adecuada, con el fin de expresar que no es una mera influencia, o solamente un fuerza que emana de Dios, por la que somos animados y guiados en cierta manera, sino que El es verdaderamente una personalidad, que es consciente que guía habla oye, puede entristecerse etc. Jn. 16:13,14.
13 Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oye y os hará saber las cosas que van a suceder.14 Él me honrará, porque recibirá de lo que es mío y os lo dará a conocer. 15 Todo lo que tiene el Padre, también es mío; por eso os he dicho que el Espíritu recibirá de lo que es mío y os lo dará a conocer.
Tiene autoridad y actúa según su voluntad 1ª Cor. 12:11

11 Pero todas estas cosas las hace el mismo y único Espíritu, dando a cada cual lo que a Él mejor le p arece.

viernes, 17 de mayo de 2013

La Necesidad de las dos naturalezas en Cristo


¿Hacia dónde se inclina la gente hoy día, hacia la humanidad de Cristo o hacia la divinidad? Para muchos Jesús no es nada más que un hombre; pero al mismo tiempo se sienten obligados a atribuirle el valor de un Dios, o a reclamar la divinidad para El en virtud de la inmanencia de Dios en El, o de la morada del Espíritu en El. La necesidad de las dos naturalezas en Cristo se muestra esencial en la doctrina bíblica de la expiación.
1. La necesidad de su humanidad. Puesto que el hombre pecó, era necesario que el castigo lo recibiera el hombre. Además, la paga del castigo envolvía el sufrimiento del cuerpo y del alma, en tal forma que sólo el hombre es capaz de sufrirlo, Juan 12: 27; Hech. 3: 18; Heb. 2: 14; 9: 22. Era necesario que Cristo tomara la naturaleza humana, no únicamente con todas sus propiedades esenciales, sino también con todas las flaquezas a las que está propensa desde la caída, y que de esta manera bajara hasta las profundidades de la degradación a la que el hombre ha caído, Heb. 2: 17, 18. Al mismo tiempo tenía que ser un hombre sin pecado, porque uno que fuera pecador y que hubiera arruinado su propia vida ciertamente no podría hacer expiación por otros, Heb. 7: 26. Tan sólo un Mediador como El, verdaderamente humano, que tuviera el conocimiento experimental de las miserias de la humanidad y que se levantara por encima de todas las tentaciones, podría entrar con toda simpatía a todas las experiencias, las pruebas y las tentaciones de los hombres, Heb. 2: 17, 18; 4: 15-5: 2, y ser un ejemplo humano perfecto para sus seguidores, Mat. 11: 29; Marc. 10: 39; Juan 13: 13-15; Fil. 2: 5-8; Heb. 12: 24; I Pedro 2: 21.
2. La necesidad de su divinidad. En el plan divino de salvación era absolutamente esencial que el Mediador también fuera verdadero Dios. Esto era necesario, para  que
a.Presentara un sacrificio de infinito valor y diera perfecta obediencia a la ley 
de Dios
b.              Soportara la ira de Dios con propósito redentor, es decir, para liberar a los 
otros de la maldición de la ley y
c.       Pudiera aplicar todos los frutos de su trabajo cumplido a aquellos que lo 
recibieran a El mediante la fe. El hombre con su vida deshecha no puede pagar el castigo del pecado, ni prestar obediencia perfecta a Dios. Puede soportar la ira divina, y si no fuera por la gracia redentora de Dios, la tendría que soportar eternamente, pero no podría sobrellevarla de una manera tal que pudiera abrirse una vía de escape, Sal 49 : 7-10; 130 : 3.

jueves, 16 de mayo de 2013

La humanidad inmaculada de Cristo


Atribuimos a Cristo no solamente la perfección natural sino también la moral, integridad o perfección moral, es decir, la impecabilidad. Esto significa no sólo que Cristo pudo evitar el pecado (pituita non peccare), y que verdaderamente lo evitó, sino que también era imposible para El cometer pecado (non potuit peccare) debido a la unión esencial entre sus naturalezas humana y divina. 
La impecabilidad de Cristo fue negada por Martineau, Irving, Menken, Holsten y Pfleiderer, pero la Biblia testifica claramente de esa impecabilidad en los pasajes siguientes: Luc. 1: 35; Juan 8: 46; 14: 30; II Cor. 5: 21; Heb. 4: 15; 9: 14; I Ped. 2: 22; I Juan 3: 5. 
En tanto que Cristo tenía que ser hecho pecado en el sentido judicial, no obstante éticamente estaba libre tanto de la depravación hereditaria como del pecado actual. 
Nunca hizo El una confesión de error moral; ni se unió con sus discípulos para orar, diciendo: "Perdónanos nuestros pecados". 
Pudo desafiar a sus enemigos a que lo redarguyeran de pecado. La Escritura hasta lo presenta como el único en quien el hombre ideal está cumplido, Heb. 2: 8, 9; I Cor. 15: 45; II Cor. 3: 18; Fil. 3: 21. Además, el nombre "Hijo del Hombre", que se apropió Jesús, parece declarar con autoridad que El responde al ideal perfecto de la humanidad.

La prueba bíblica de la verdadera humanidad de Cristo


Hubo un tiempo en que la realidad y la integridad natural de la naturaleza humana de Cristo fueron negadas, pero actualmente nadie objeta en serio la verdadera humanidad de Jesucristo. De hecho, hay en nuestro día un énfasis extremo sobre su verdadera humanidad, un siempre creciente humanitarismo. 
La única divinidad que muchos atribuyen todavía a Cristo. Es nada más la de su perfecta humanidad. Sin duda alguna, esta tendencia moderna es en parte una protesta en contra del énfasis unilateral sobre la deidad de Cristo. Los hombres algunas veces han olvidado al Cristo humano en su reverencia por el divino. 
Es muy importante sostener la realidad e integridad de la humanidad de Jesús admitiendo su desarrollo humano y sus limitaciones humanas. 
El esplendor de su deidad no debe acentuarse tanto que se oscurezca su verdadera humanidad. Jesús se llamó hombre, y así le llamaron otros, Juan 8: 40; Hech. 2: 22; Rom. 5: 15; I Cor. 15: 21. 
El nombre con que más comúnmente se designa el mismo Jesús, "el Hijo del Hombre", indique lo que indique, en verdad señala la verdadera humanidad de Jesús. Además, se dice que el Señor vino o que fue manifestado en la carne, Juan 1: 14; I Tim. 3: 16; I Juan 4: 2. En estos pasajes el término "carne" denota naturaleza humana. 
La Biblia indica claramente que Jesús poseyó los elementos esenciales de la naturaleza humana, es decir, un cuerpo material y una alma racional, Mat. 26: 26, 28, 38; Luc. 23: 46; 24: 39; Juan 11: 33; Heb. 2: 14. 
Hay también pasajes que demuestran que Jesús estaba sujeto a las leyes ordinarias del desarrollo humano, y a las necesidades y a los sufrimientos humanos, Luc. 2: 40, 52; Heb. 2: 10, 18; 5: 8. Se deduce hasta el detalle que las experiencias normales de la vida del hombre fueron suyas, Mat. 4: 2; 8: 24; 9: 36; Marc. 3: 5; Luc. 22: 44; Juan 4: 6; 11: 35; 12: 27; 19: 28, 30; Heb. 5: 7.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Pruebas Bíblicas de la Deidad de Cristo


En vista de la extendida negación de la deidad de Cristo, resulta de lo más importante estar perfectamente informados de la prueba bíblica de ella.
1. En el Antiguo Testamento. Algunos han mostrado inclinación a negar que el Antiguo Testamento contenga predicciones de un Mesías divino; pero esta negación es completamente insostenible en vista de pasajes como Sal 2: 6-12 (Heb. 1: 5); 45: 6, 7 (Heb. 1: 8, 9); 110: 1 (Heb. 1: 13); Isa. 9: 6; Jer. 23: 6; Dan. 7: 13; Miq. 5 2; Zac. 13: 7; Mal 3: 1.
2.                En los escritos de Juan y Pablo. Se ha encontrado que es completamente imposible negar que tanto Juan como Pablo enseñan la deidad de Cristo. En el Evangelio de Juan se encuentra el más elevado concepto de la persona de Cristo tal como lo revelan los siguientes pasajes Juan 1 : 1-3, 14, 18; 2 : 24, 25; 3 : 16-18, 35, 36; 4 : 14, 15 ; 5 : 18, 20, 21, 22, 25-27; 11 : 41-44; 20 : 28 ; I Juan 1 : 3 ; 2 : 23 ; 4 : 14, 15; 5 : 5, 10-13, 20. Un concepto parecido se encuentra en las epístolas paulinas y en la Carta a los Hebreos, Rom. 1 : 7; 9 : 5 ; I Cor. 1 : 1-3 ; 2 : 8 ; II Cor. 5 : 10; Gál. 2 : 20 ; 4 : 4 ; Fil. 2 : 6 ; Col. 2 : 9 ; I Tim. 3: 16; Heb. 1: 1-3, 5, 8; 4: 14; 5 : 8, etc. Los críticos eruditos tratan de varias maneras de escapar de la doctrina que claramente enseñan estos escritos, por ejemplo, negando la historicidad del evangelio de Juan y la autenticidad de muchas de las epístolas de Pablo ; considerando las explicaciones de Juan, Pablo y Hebreos como interpretaciones infundadas.
3.                En los sinópticos. Algunos sostienen que los sinópticos son los únicos que nos proporcionan un verdadero retrato de Cristo. Dicen que ellos dibujan al Jesús humano y en verdad histórico tal como se le contrasta con la figura idealizada del cuarto evangelio. Pero es de perfecta evidencia que el Cristo de los sinópticos es tan verdaderamente divino como el Cristo de Juan. Sobresale como una persona por completo sobrenatural, Hijo del Hombre e Hijo de Dios Su carácter y obras justifican lo que dice ser. Nótense en particular los siguientes pasajes: Mat. 5: 17; 9: 6; 11: 1-6, 27; 14: 33; 16: 16, 17; 28: 18; 25: 31 y siguientes; Marc. 8: 38, y muchos pasajes similares y paralelos.
4.                En la conciencia misma de Jesús. En años recientes ha habido una tendencia a regresar a la conciencia propia de Jesús, y a negar que él fuera consciente de ser el Mesías o el Hijo de Dios. Naturalmente, no es posible tener conocimiento alguno de la conciencia de Jesús, sino es por medio de sus palabras, tal como están consignadas en los Evangelios; y siempre es posible negar que expresan en forma correcta el pensamiento de Jesús. Para aquellos que aceptan el testimonio del evangelio no puede caber duda del hecho de que Jesús fue consciente de ser el verdadero Hijo de Dios. Los pasajes siguientes dan testimonio de esto : Mat. 11 : 27 (Luc. 10 : 22) ; 21: 37, 38 (Marc. 12 : 6 ; Luc. 20: 13) ; 22 : 41-46 (Marc. 13 : 35- 37; Luc. 20: 41-44) ; 24: 36 (Marc. 13 : 32) ; 28: 19. Algunos de estos pasajes testifican la conciencia mesiánica de Jesús; otros al hecho de que era consciente de ser el Hijo de Dios en el sentido más eminente. Hay varios pasajes en Mateo y Lucas en los que El habla de la primera persona de la Trinidad como "mi Padre", Mat. 7: 21; 10:32, 33; 11:27; 12:50; 15:13; 16:17; 18:10, 19, 35; 20:23; 25:34; 26 : 29, 53 ; Luc. 2: 49; 22: 29; 24: 49. En el Evangelio de Juan la conciencia de ser el verdadero Hijo de Dios resalta mucho más en pasajes como los siguientes: Juan 3: 13; 5: 17, 18, 19-27; 6: 37-40, 57; 8: 34-36; 10: 17, 18, 30, 35, 36, y otros pasajes.

martes, 14 de mayo de 2013

Las naturalezas de Cristo


Desde los tiempos primitivos, y más particularmente desde el Concilio de Calcedonia, la Iglesia confesó la doctrina de las dos naturalezas de Cristo. El Concilio no resolvió el problema que presentaba una persona que a la vez era humana y divina, sino sólo trató de hacer a un lado las soluciones que se habían ofrecido y que eran claramente reconocidas como erróneas. Y la Iglesia aceptó la doctrina de las dos naturalezas en una persona, no porque entendiera por completo el misterio, sino porque vio en ello un misterio revelado por la Palabra de Dios. Fue, y permaneció desde entonces para la Iglesia, como un artículo de fe que está más allá de la comprensión humana.

Los ataques racionalistas sobre la doctrina no escasearon, pero la iglesia permaneció firme en la confesión de esta verdad a pesar del hecho de que una y otra vez se declaró que era contraria a la razón. En esta confesión los católicos romanos y los protestantes permanecen hombro con hombro. Pero desde la última parte del Siglo XVIII en adelante esta doctrina ha sido blanco de persistentes ataques. Vino la época de la razón y se declaró ser indigno del hombre aceptar, sobre la base de autoridad de la Escritura, lo que era en realidad contrario a la razón humana.
Filósofos y teólogos individualmente trataron de resolver el problema presentado por Cristo, a fin de poder ofrecer a la iglesia una sustitución de la doctrina de las dos naturalezas. Tomaron su punto de partida en la humanidad de Jesús, y aun después de un siglo de penosa búsqueda no encontraron en Jesús más que un hombre con un elemento divino en El. No pudieron levantarse hasta el reconocimiento de El cómo su Señor y su Dios.
-                     Schleiermacher habló de un hombre con una suprema conciencia de Dios;
-                     Ritschl, de un hombre que tuvo el valor de un Dios;
-                     Wendt, de un hombre que permanecía en una íntima y continua comunión de amor con Dios;
-                     Beyschlag, de un hombre lleno de Dios, y
-                     Sanday, de un hombre con una irrupción de lo divino en la subconsciencia pero Cristo es y sigue siendo únicamente un hombre.

Posteriormente otras líneas teológicas despojarían a Cristo de su verdadera deidad y lo reducirían a dimensiones humanas. No obstante, en la actualidad toda la epistemología de los siglos anteriores está a discusión, y la suficiencia de la razón humana para la interpretación de la verdad última se encuentra seriamente controvertida. Hay un nuevo énfasis sobre la revelación. Teólogos muy influyentes como Barth y Brunner, no dudan en confesar su fe en la doctrina de las dos naturalezas. Es de gran importancia sostener esta doctrina tal como fue concebida por el Concilio de Calcedonia.

lunes, 13 de mayo de 2013

El nombre: Señor


El nombre "Señor" se aplica a Dios en la Septuaginta 1. Como el equivalente de Jehová
2. Como la traducción de Adonaí
3. Como la traducción de un título honorífico humano aplicado a Dios (el principal, Adon), Jos. 3: 11; Sal 97: 5.
En el Nuevo Testamento encontramos una parecida y triple aplicación del nombre a Cristo 1. Como una forma cortés y respetuosa de dirigirse a Él, Mat. 8: 2; 20: 33
2. Una forma que expresa propiedad y autoridad, sin implicar nada del carácter divino de Cristo y de su autoridad, Mat. 21 : 3 ; 24 : 42
3. En la forma que expresa un elevado carácter, con la más elevada connotación de autoridad, y de hecho, equivalente prácticamente al nombre Dios", Marc. 12: 36, 37; Luc. 2: 11; 3: 4; Hech. 2: 36; I Cor. 12: 3; Fil. 2: 11. En algunos casos es difícil determinar la connotación exacta del título. Sin duda, después de la exaltación de Cristo, el nombre se aplicó generalmente a Él en el más elevado sentido. Pero hay ejemplos de este uso aun antes de la resurrección, en donde la importancia divina, de modo práctico, del título ya ha sido alcanzada evidentemente, como en Mat. 7: 22; Luc. 5: 8; Juan 20: 28. Hay una grande diferencia de opinión entre los eruditos respecto al origen y desarrollo de este título tal como se aplica a Jesús. A pesar de todo lo que se ha adelantado en el sentido contrario, no hay razón para dudar que el uso del nombre, en la forma que fue aplicado a Jesús, tiene su raíz en el Antiguo Testamento. Hay un elemento constante en la historia de este concepto, y es el sentido de derecho de propiedad con la debida autoridad. Las epístolas de Pablo sugieren la idea adicional de que es una autoridad y derecho de propiedad que descansa sobre los derechos adquiridos precedentemente. Es dudoso si este elemento ya está presente en los Evangelios.

El nombre: Hijo de Dios


El nombre "Hijo de Dios" se aplicó de diversos modos en el Antiguo Testamento:
1.                Al pueblo de Israel, Ex 4 : 22 ; Jer. 31 : 9 ; Oseas 11: 1
2.                A los oficiales de Israel, especialmente al rey prometido de la casa de David, II Sam 7:14;Sal89 :27
3.                A los ángeles, Job 1: 6; 2 : 1; 38: 7; Sal 29: 1; 89: 6
4.                Al pueblo piadoso en general, Gen 6: 2; Sal 73: 15; Prov. 14: 26. En Israel adquirió el nombre un significado teocrático. En el Nuevo Testamento encontramos a Jesús apropiándose el nombre, y a otros que también se lo concedieron a Él.
El nombre se le aplica a Jesús en cuatro sentidos diferentes que no siempre se conservan con entera distinción en la Escritura, puesto que algunas veces se combinan. Se aplica el nombre a Jesús:
1.                En el sentido oficial o mesiánico, como una descripción del oficio más bien que de la naturaleza de Cristo. El Mesías pudo ser llamado Hijo de Dios como heredero y representante de Dios. Los demonios claramente entendieron el nombre en sentido mesiánico, cuando se lo dieron a Jesús. Parece haber tenido este sentido también en Mat. 24: 36; Mar. 13: 32. Aun cuando el nombre, tal como fue pronunciado por la voz que se oyó en el bautismo de Jesús y en su transfiguración, Mat. 3: 17; 17: 5; Marc. 1: 11; 9: 7; Luc. 3: 22; 9: 35, puede interpretarse así, con toda probabilidad, tiene un sentido más profundo. Hay varios pasajes en los que el sentido mesiánico se combina con el sentido trinitario, compárese lo que sigue.
2.                En el sentido trinitario. El nombre se usa algunas veces para denotar la deidad esencial de Cristo. En este sentido señala el derecho de hijo desde la preexistencia, lo que trasciende absolutamente de la vida humana de Cristo y de su llamamiento oficial como Mesías. Encontramos ejemplos de esto en Mat. 11: 27; 14: 28-33; 16: 16, y paralelos; 21: 33-46, y paralelos; 22: 41- 46; 26: 63, y paralelos. En algunos de estos ejemplos la idea del derecho de hijo como idea mesiánica entra también en mayor o menor grado. También encontramos en pasajes juaninos, entretejidas, la idea ontológica y la mesiánica de derecho de hijo, en los que Jesús declara con autoridad que El es el Hijo de Dios, aunque no haga uso del nombre, por ejemplo en 6: 69; 8: 16, 18, 23; 10 : 15, 30 ; 14 : 20, etc. En las epístolas se designa frecuentemente a Cristo como el Hijo de Dios en el sentido metafísico, Rom. 1: 3; 8: 3; Gal 4: 4; Heb. 1: 1; y muchos otros pasajes. En la moderna teología ancha es costumbre negar el derecho metafísico de Hijo que tiene Cristo.
3.                En el sentido de la natividad. También se llama a Cristo el Hijo de Dios en virtud de su nacimiento sobrenatural. El nombre se le aplica en el bien conocido pasaje del
evangelio de Lucas, en el que el origen de su naturaleza humana se atribuye a la paternidad de Dios directa y sobrenatural, es decir, Luc. 1: 35. El Dr. Vos también encuentra indicaciones de este sentido del nombre en Mat. 1: 18-24; Juan 1: 13. Naturalmente este significado del nombre también lo niegan los modernos teólogos anchos, que no creen en el nacimiento virginal ni en la concepción sobrenatural de Cristo
4. En el sentido ético religioso. En este mismo sentido el nombre "hijo" o "hijos de Dios" se aplica a los creyentes en el Nuevo Testamento. Es posible que tengamos un ejemplo de la aplicación del nombre "Hijo de Dios" a Jesús en ese sentido ético religioso en Mat. 17: 24-27. Esto dependerá de saber si Pedro está aquí representado como exento también del tributo del templo. Especialmente en este sentido la teología ancha moderna atribuye el nombre a Jesús. Encuentra que el derecho de Hijo correspondiente a Jesús es únicamente un derecho de hijo en el sentido ético religioso, algo que en realidad es elevado pero que esencialmente no es diferente del derecho que tenían sus discípulos.

domingo, 12 de mayo de 2013

El nombre: Hijo del Hombre


En el Antiguo Testamento se encuentra este nombre en Sal 8: 4; Dan 7: 13, y frecuentemente en la profecía de Ezequiel. En la actualidad se admite casi por lo general que el uso que el Nuevo Testamento hace de este nombre depende del pasaje de Daniel. Este nombre fue el que Jesús usó más comúnmente para designarse. Se aplicó el nombre en más de 40 ocasiones. La única excepción en los evangelios se encuentra en Juan 12: 34, en donde aparece como una cita indirecta de lo que dice Jesús; y en el resto del Nuevo Testamento solamente lo emplean Esteban y Juan, Hech. 7: 56; Apoc. 1: 13; 14: 14.
El Dr. Vos divide en cuatro clases los pasajes en donde el nombre aparece
1. Pasajes que claramente se refieren al regreso escatológico del Hijo del Hombre, por ejemplo, Mat. 16 : 27, 28; Mar. 8 : 38 ; 13 : 26; etc., y paralelos
2.                Pasajes que hablan particularmente de los sufrimientos y la muerte de Jesús, y (algunas veces) también de su resurrección, como por ejemplo, Mat. 17 : 22 ; 20: 18, 19, 28; 12 : 40, etc. y paralelos
3.                Pasajes del Cuarto Evangelio, en los que se acentúa el lado celestial sobre-humano y la preexistencia de Jesús, por ejemplo, 1: 51; 3: 13, 14; 6: 27, 51, 62; 8: 28, etc.
4.                Un corto número de pasajes, en los que Jesús revela su naturaleza humana, Mar. 2: 27, 28; Juan 5: 27; 6: 27, 51, 62. Es difícil determinar por qué prefirió Jesús este nombre como designación propia. Originalmente el nombre se consideró, por lo general, como un título de significado oculto, por medio del cual Jesús intentó velar más bien que revelar su carácter mesiánico. Jesús probablemente prefería este nombre, porque estaba del todo alejado de toda posible malinterpretación judía del oficio mesiánico. Llamándose Hijo del Hombre, Jesús impartía a su carácter mesiánico su propio espíritu centrado en el cielo. 

Los nombres de Cristo


Hay especialmente cinco a considerar en relación a este tema. Son parcialmente descriptivos de las naturalezas de Cristo, parcialmente descriptivos de su posición oficial, y parcialmente descriptivos de la obra que El vino a hacer en el mundo.
Estos son: Jesús, Cristo, Hijo del Hombre, Hijo de Dios, Señor.
Si analizamos los dos primeros:

A. EL NOMBRE JESÚS
El nombre Jesús es la forma griega del hebreo Jehoshua, Joshua, Josué 1: 1; Zac. 3: 1, o Jeshua (la forma regular usada en los libros históricos post-exílicos), Esd. 2: 2. Su significado es Salvador. El nombre nació de dos bien conocidos tipos de Jesús en el Antiguo Testamento.
B. EL NOMBRE CRISTO
Si Jesús es el nombre personal, Cristo es el nombre oficial del Mesías. Significa "uno ungido". Los reyes y los sacerdotes, regularmente, fueron ungidos en la antigua dispensación, Ex 29 : 7 ; Lev. 4 : 3, Jueces 9 : 8 ; I Sam 9 : 16 ; 10 : 1 ; II Sam 19 : 10. Al rey se le llamaba "el ungido de Jehová", I Sam 24: 10. Hay un solo ejemplo de un profeta que fue ungido según se relata en I Reyes 19: 16, pero seguramente hay referencias a ello en el Sal 105: 15 y en Isa. 61: 1. El aceite usado para la unción de estos oficiales simbolizaba el Espíritu de Dios, Isa. 61: 1; Zac. 4: 1-6, y la unción representaba la transferencia del Espíritu a la persona consagrada, I Sam 10: 1, 6, 10; 16: 13, 14. La unción era un signo visible de
1.                Una designación para el oficio
2.                El establecimiento de una relación sagrada y la consiguiente santidad de la persona ungida, I Sam 26: 6; 26 : 9 ; II Sam 1: 14
Cristo fue establecido o designado para sus oficios desde la eternidad, pero históricamente su unción tuvo lugar cuando El fue ungido por el Espíritu Santo, Luc. 1: 35, y cuando recibió al Espíritu Santo, especialmente a la hora de su bautismo, Mat. 3: 16; Mar. 1: 10; Luc. 3: 22; Juan 1: 32; 3: 34. Sirvió para capacitarlo para su gran tarea. El nombre "Cristo" se aplicó por vez primera al Señor como nombre común acompañado del artículo, pero por grados se desarrolló en la forma de nombre propio, y fue usado sin el artículo.